Pavoni. Ludovico
     [967](1784-1849)

 
   
 

     Sacerdote fundador de los "Hijos de María Inmaculada", en 1847, especialmente consagrados a los marginados, sobre todo en las zonas rurales y en las más abandonadas. Hombre piadoso y de una capacidad de trabajo impresionante, fue creativo y mostró una rara habilidad para alentar la acción de sus colaboradores, que le recordaría siempre como el modelo que arrastraba con su optimismo.
    Nació en Brescia en 1784. Paso una infancia muy cuidada. En 1796 fue tomada Brescia por Napoleón, que derrota a los ejércitos venecianos. Inició por esos años sus estudios de Filosofía y Humanidades con la idea del sacerdocio en su cabeza. Las guerras entre Napoleón y los austriacos por dominar la ciudad impidieron durante años la paz en la región. En 1801 Napoleón suprime los conventos y obras de educación y caridad.
    En 1807 fue ordenado sacerdote y se entregó desde el principio de su sacerdocio a trabajar por los indigentes y los niños abandonados que la guerra había multiplicado. Ayudó en la obra juvenil del sacerdote Pedro Guzzeti, que acogía a muchachos pobres. En 1812 inició su primer "Oratorio" para los jóvenes abandonados. Se hizo cargo también de la Escuela de la Doctrina Cristiana, en la Catedral Nueva, para fomentar la catequesis y la formación de educadores.
    En 1818 fue elegido Canónigo y Rector de la Iglesia de San Bernabé. En ella inició una escuela para chicos y recogió los primeros huérfanos. Vendió todas sus posesiones para sufragar la obra.
   En 1821 organizó ya para huérfanos el "Instituto de San Bernabé". Llegó a tener once especialidades y oficios para los jóvenes. El más desarrollado resultó el de la imprenta para divulgar libros religio­sos. Salieron de su imprenta durante su vida unas 400 obras diferentes.
   Con sus colaboradores fue formando una Congregación, que llamó "Hijos de María Inmaculada". La peste de 1836 multiplico los niños huérfanos y abando­nados a muchos de los cuales acogió en sus instalaciones. En 1838 inició una obra para los sordomudos, a los que nadie atendía, pues su lema era recoger a todos los necesitados, preferentemente a los más abandonados.
    En 1849 estalló una revolución en Brescia y él mismo acompañó a los huérfanos en la huida de la ciudad. Agotado por la caminata y atacado por una pulmonía, falleció a los pocos días.
   Fue beatificado por Juan Pablo II el 15 de Abril del año 2002.